Al’Akhawat
Nuestra residencia comienza teniendo lugar entre los días 12 y 18 de mayo en la provincia de Almería. Del colectivo solo acudimos dos integrantes, Oumaima Manchit Laroussi y Sanae el Mokaddim. Aprovechando que acudíamos a la provincia decidimos llevar a cabo más actividades en paralelo para conocer el contexto a través de varias miradas y vivencias en el mismo espacio. El tema central sobre el que queríamos trabajar en esta residencia es el de la memoria, abarcando todas sus posibilidades.
Llevamos a cabo dos actividades totalmente distintas pero igual de enriquecedoras.

El día jueves 15 acudimos al centro penitenciario de Almería, al módulo de educación. En dicho módulo los internos llevan a cabo diversas actividades y talleres de entretenimiento, además de recibir clases de diversas materias. Coincidimos esa mañana con la materia que se imparte dos veces a la semana, sobre drogodependencia. Nosotras quisimos realizar con ellos un taller de escritura de cuentos. En primer lugar, nos sentamos entre los internos para generar un ambiente de horizontalidad y de tú a tú. Comenzamos a contar dos cuentos para animar el ambiente y les animamos a que nos contaran los suyos. Algunos internos participaban, otros, sólo se reían debido a su timidez. Al pasar esa primera fase de contactos les animamos a escribir un cuento pero dejarlo inacabado. La idea era compartirlo con los internos de otro módulo (en el módulo de enfermería) para que ellos lo acabasen y recibirlo de vuelta terminado. Casi todos participaron, algunos entre ellos y dieron como resultado unos folios llenos de palabras.
Nosotras disfrutamos mucho de su presencia y ellos también, sobre todo les permitimos desconectar, divertirse y permitirse volver a la infancia, a los recuerdos, pero desde la añoranza, la calidez y el sentido del humor. Sobre todo nos dimos cuenta de que los presos estaban condenados a tener una etiqueta y estar apartados por la sociedad y que la mayoría de las veces éramos nosotrxs quienes fomentamos esa exclusión.

El sábado 17 llevamos a cabo un encuentro junto a la asociación La Resistencia, espacio cultural, social y político autogestionado. Dicho encuentro tenía como hilo conductor la cuestión de la construcción de la memoria, pero también se mantuvo abierto a otras cuestiones. En un principio se realizó una presentación de ambas y se dio una pequeña introducción hacia el colectivo, centrándonos en las causas y los propósitos que nos guiaban a la hora de abarcar los distintos procesos creativos. Los valores que compartíamos y que tratábamos de defender, los mensajes que hay detrás de nuestras obras, los principios que seguíamos a
la hora de crear y la diversidad de nuestras prácticas, que, siendo tan distintas, conversaban y se competenetraban muy bien entre sí. Hablar de nuestros propósitos artísticos dio lugar a muchos temas que convergen y dan lugar a otros nuevos, pero resaltó el de la identidad y el origen y permitió al resto compartir sus experiencias y sensaciones acerca de su propia identidad. Hablamos sobre las imposiciones de la sociedad, sobre los límites, sobre las posibilidades de creación, sobre nuestros sueños, nuestros deseos, nuestras labores…
Ese encuentro y los previos, nos permitió estrechar lazos con la comunidad de Almería a través de las vivencias más cotidianas: desde conversaciones en los taxis sobre el turismo y la calidad de vida que hay, hasta los comentarios que se entienden como advertencias falsas de los barrios racializados. También compartimos espacios de convivencia, descubrimos librerías de confi anza, y charlamos en los restaurantes sobre el tipo de vínculos y cuidados que se tejen entre comunidades diversas. Todo ello nos hizo pensar en cómo esas formas de relacionarse se convierten en una responsabilidad afectiva compartida, que no solo nos implica a nosotras, sino también a las generaciones por venir.
A través de la residencia FOIE hemos podido entrar en contacto con dos tipos de comunidades, con las cuales, a través de nuestros propios medios, habría sido difícil acceder. En primer lugar la población carcelaria, quienes, como mencionamos en el punto anterior, están expuestos a la exclusión y a una estigmatización que las condena al rechazo social.
En segundo lugar, la comunidad joven y migrante de Almería, con la que también pudimos establecer vínculos signifi cativos, proponiendo entre todas posibles herramientas a las que individualmente es difícil acceder para el avance creativo de las asistentas.
También tuvimos contacto con una comunidad más cercana a la nuestra: la comunidad magrebí recién llegada o en proceso de asentamiento. Este aproximamiento se dio a través de un taller de escritura, que tuvo lugar en el SEPE del barrio de La Chanca, impulsado por el colectivo Yosoyelotre, en el que también participamos.
Nuestra obra se fundamenta en el registro y la difusión de voces marginadas y/o excluidas por el sistema. Este trabajo se materializa en un archivo escrito que recoge, los cuentos elaborados por personas internas en el centro penitenciario.
Nuestra obra radica en el registro y difusión de las voces marginadas y /o excluidas por el sistema.
Para ello, empleamos los cuentos escritos por los internos del departamento de educación y enfermería.
